Mientras jugábamos una tarde en la playa y juntas íbamos por agua del mar, mi hija, con preocupación, me dijo: “Ese niño está desnudo y todos lo están mirando”.
El niño tenía aproximadamente dos años y estaba junto a sus padres jugando desnudo. Entendí de inmediato la preocupación de mi hija, porque desde temprana edad le he enseñado la importancia del cuidado de nuestro cuerpo.
Sentí orgullo al ver que ella ha interiorizado lo aprendido y, al mismo tiempo, me alarmé al darme cuenta de que aún falta mucho en educación sexual.
La educación sexual sigue siendo pobre y es algo que podemos ver todos los días en sutiles detalles del día a día: niñas que sienten vergüenza por su primera menstruación, niños que se burlan de un proceso natural, jóvenes que tienen su primera relación sexual solo por presión social y para aparentar ser más “cool”, y el abuso sexual que persiste, alimentado por una influencia social que ha transformado la sexualidad humana en un acto exhibicionista, de juego de poder, alejándola cada vez más de su verdadero sentido como acto de amor. De acuerdo con lo plasmado por la Unesco, 2 de 3 jóvenes desconocen procesos naturales como la pubertad y la menarquia. La educación sexual integral da un enfoque positivo sobre la sexualidad, fomentando valores como el respeto, la inclusión, la no discriminación, la igualdad, la empatía, la responsabilidad y la reciprocidad. Asimismo, refuerza valores sanos y positivos sobre el cuerpo, la pubertad, las relaciones, el sexo y la vida familiar.
Como matrona, estos relatos han sido frecuentes en mi consulta y en talleres con jóvenes. A pesar de los buenos programas que existen en centros de salud, sigue presente una gran barrera: la familia. Muchas familias creen que hablar de sexualidad de forma natural es abrir la puerta al libertinaje y a la exposición de sus hijos, pensamiento totalmente equivocado. Sabemos que naturalizar la sexualidad es un factor protector para nuestros niños. Algo tan básico como nombrar por su nombre las partes del cuerpo sigue siendo poco frecuente.
Es importante que los cuidadores abran su mente y reconozcan la inteligencia de los niños en su primera infancia. Como ya he comentado, ellos aprenden por imitación de nuestro actuar más que de lo que podamos decir. Por eso, es relevante cuidar lo que ven y escuchan en nuestra presencia, ya que todos esos estímulos quedan registrados en su inconsciente y, actualmente, todo a nuestro alrededor está hipersexualizado.
Antes no éramos conscientes de que actos aparentemente inocentes, como un niño desnudo en la playa, podían ser un factor de riesgo importante. Recordemos que los abusos en niños siguen siendo un problema social sin control y, lo que es peor, el mayor porcentaje de abusadores sigue siendo familiares o personas cercanas. Por esto, debemos inculcar desde pequeños que el cuerpo es privado y no puede ser visto ni tocado por nadie más que sus cuidadores en contextos de cuidado y salud.
Enseñarles el nombre de las partes del cuerpo también es un factor protector; recordarlo frecuentemente naturaliza este tema en ellos, les da herramientas para expresar cualquier situación de riesgo y fomenta su autonomía en el aseo personal, lo que será muy importante en este proceso.
En casa parte la educación sexual, y si queremos adultos sexualmente sanos debemos comenzar desde la primera infancia y dejar de lado la vergüenza. Si como familia sienten que es un tema difícil de abordar, existen profesionales de la salud altamente capacitados que pueden entregar las herramientas necesarias. Debemos entender que nuestros hijos necesitan de nuestra presencia al crecer: debemos escucharlos, observarlos y orientarlos desde el amor y la responsabilidad.
Ese día en la playa confirmé nuevamente la importancia de prepararnos para la crianza. Muchas veces actuamos desde la ignorancia, pero nunca es tarde para actualizarnos y asesorarnos en temáticas que involucren el bienestar de nuestros hijos.
Nuestros hijos son nuestro reflejo, y ese reflejo se hará evidente en la adultez.
Por Barbara Montero, Matrona
Referencia
UNESCO. (2023). Educación integral en sexualidad: Para educandos sanos, informados y empoderados. Recuperado de