En las últimas semanas del embarazo, muchas mujeres empiezan a sentir que la panza se pone dura, aparecen molestias parecidas a las menstruales o una sensación de presión diferente. Y casi siempre surge la misma pregunta: ¿será que estoy empezando el trabajo de parto?
La respuesta es que no todas las contracciones indican que el nacimiento está comenzando. Nuestro cuerpo también ensaya, se prepara y nos va dando señales antes del gran día.
Las llamadas contracciones de Braxton Hicks son completamente normales, y pueden aparecer desde el segundo trimestre, aunque suelen hacerse más evidentes en las últimas semanas del embarazo. Se sienten como un endurecimiento de la panza que dura algunos segundos y luego desaparece.
Estas contracciones son irregulares: no tienen un patrón, pueden aparecer varias veces en un día y luego desaparecer por completo. Además, muchas veces ceden al cambiar de posición, descansar, vaciar la vejiga o tomar agua.
En cambio, las contracciones del trabajo de parto tienen características diferentes. Poco a poco comienzan a hacerse regulares, cada vez más frecuentes, más largas y más intensas. No desaparecen con el descanso ni con un cambio de posición, sino que continúan avanzando. El ritmo que marca el inicio del trabajo de parto es de tres contracciones en diez minutos, manteniéndose así por lo menos durante dos horas. Si en algún momento se detienen o se distancian, el conteo vuelve a empezar cuando retomen esa misma frecuencia.
Muchas mujeres describen lo que sienten con cada contracción como un dolor parecido al menstrual que va y viene, mientras que otras sienten presión en la pelvis o molestias en la espalda baja. Por otra parte, es clave recordar que el otro gran inicio del trabajo de parto es la rotura de la bolsa amniótica, que puede, o no, estar acompañada de contracciones.
Y algo importante: si tenés menos de 37 semanas y las contracciones se vuelven regulares, si aparecen acompañadas de pérdida de líquido, sangrado, disminución de movimientos del bebé o cualquier situación que te preocupe, es importante consultar con un médico de emergencia.
Es esperable sentir dudas y necesitar confirmar que todo está bien. Conocer cómo funciona nuestro cuerpo nos permite transitar este momento con más confianza y menos miedo.
Porque aunque a veces las contracciones sean solo un ensayo, cada sensación también es una invitación a escuchar el cuerpo y a recordar que, poco a poco, se está preparando para el encuentro con tu bebé.
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