Queridas mujeres y mamás de Mamíntima:
Seguramente hayas escuchado alguno de estos mitos:
“Dejalo saltearse la siesta así llega más cansado a la noche y duerme mejor.”
“Que no duerma tanto durante el día, si no después no va a dormir.”
Nada más alejado de la realidad.
🔋 😴 Los bebés y niños tienen un “tanque de sueño” que necesita mantenerse lleno a lo largo del día. No deberían llegar a la noche en “modo reserva”, porque al igual que un auto sin combustible, su sistema empieza a fallar:
Les cuesta conciliar el sueño aunque estén cansados.
Se duermen más tarde.
Tienen más despertares nocturnos.
Se despiertan muy temprano.
Es decir: dormir mal de día afecta directamente el sueño nocturno. Por eso es fundamental que tu hijo duerma la cantidad de horas que le corresponden en el momento adecuado.
Cuanto mejor duermen de día, mejor duermen de noche
El sueño de día y el sueño de noche funcionan como un círculo. Cuando las siestas son buenas y suficientes:
✔️ Las noches son más estables.
✔️ Los despertares disminuyen.
✔️ El niño llega al final del día más regulado y con menos cansancio acumulado.
🌙 Por el contrario, cuando duerme mal en la noche suele pasar que:
Las siestas se vuelven muy cortas (menos de 45 minutos).
Aparece una siesta muy larga que “aplana” todas las demás.
Las rutinas diurnas se desorganizan totalmente.
Y esa desorganización vuelve a afectar la noche, convirtiéndose en un ciclo difícil de romper.
Si esto te está pasando, quiero decirte dos cosas. Primero: te entiendo, yo también estuve ahí. Y segundo: esto tiene solución. 🤍
Aquí te comparto herramientas para mejorar las siestas y así favorecer un mejor descanso nocturno.
💤 5 CONSEJOS PARA MEJORAR LAS SIESTAS DE TU HIJO
1. La siesta de la mañana no debe durar más de 1 hora y media.
Mantenerla dentro de este límite ayuda a que las demás siestas se organicen mejor y no afecte el horario de la noche.
2. Si para las 14–15 h no ha dormido bien, ayudalo como sea.
Auto, cochecito, portabebés, sillita… ¡todo vale! Lo importante es evitar que llegue a la noche en “modo reserva”.
3. Si la siesta dura solo 30 minutos, intenta alargarla.
Entra a la habitación e intentá extenderla al menos media hora más. Esto ayuda a consolidar el sueño diurno.
4. Si duerme 45 minutos y despierta contento, levantalo.
Esté atenta a sus señales de sueño: quizás necesite adelantar la siguiente siesta.
5. Recordá siempre el objetivo: llenar el tanque de sueño.
Cuanto más equilibrado esté su descanso durante el día, mejor será su descanso durante la noche.
OTROS CONSEJOS ÚTILES
Hacé una rutina corta y relajante antes de cada siesta.
Ajustá las siestas según su edad y ventanas de vigilia.
Observá sus señales de sueño, pero también mirá el reloj: ambas cosas juntas te guiarán mejor para determinar cuando poner a tu hijo a dormir.
Si sentís que las siestas (¡y las noches!) de tu hijo necesitan ordenarse, estoy acá para acompañarte.
Contáctame en Mamíntima y trabajamos juntas en el descanso de tu hijo. ¡Te ayudo!